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Espiritualidad

Vivir la espiritualidad en la vida cotidiana de forma moderna y profunda.

¿Por qué la espiritualidad puede llevar al extremismo?
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La espiritualidad vivida de forma correcta es una fuente de armonía, bienestar, descubrimiento y comprensión profunda del ser y del Universo.

A veces, al principio del camino, ocurre que al profundizar en la espiritualidad, en las meditaciones y en las reflexiones, algunas personas se vuelven duras consigo mismas... Pueden incluso volverse demasiado extremas en sus principios y valores; se vuelven puntillosas, críticas consigo mismas o con los demás, incluso intolerantes cuando se sienten, por ejemplo, en la adversidad o con algunos que se oponen a su visión del mundo...

¿Pero por qué? En este artículo, presentamos las principales memorias inconscientes que nos influyen en nuestro camino, en nuestra espiritualidad, que pueden hacernos duros, rígidos con nosotros mismos o con los demás... Descubriremos que no es la espiritualidad en sí misma la que lleva a volverse extremista, sino nuestros recuerdos inconscientes que influyen profundamente en la forma en que recorremos este camino espiritual...

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Y sin embargo, ¿qué significa ser espiritual?

Contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, ser espiritual no es simplemente rezar o practicar un determinado ritual; ser espiritual es ser cualitativo en todo lo que hacemos... Porque la espiritualidad es un camino de evolución, de perfeccionamiento que puede acoger a todos los que desean conocerse a sí mismos y comprender mejor el sentido profundo de la vida, y esto, sea cual sea la tradición, la religión, etc.

Aunque muchos casen religión y espiritualidad, ser espiritual no depende de una práctica religiosa, al contrario, es una filosofía, una forma de vivir en conexión con las múltiples dimensiones de la vida. Es también una búsqueda de una comprensión más profunda de lo que se experimenta... Una búsqueda de sentido en el "metro-busy-do"... Una forma de intentar comprender la vida y comunicarse más profundamente con ella, con uno mismo...

Y ser espiritual, en realidad, es querer convertirse en la mejor versión de uno mismo, buscando desarrollar cualidades de vida que generen felicidad a todos los niveles...

Todo el mundo busca la felicidad... y de una manera u otra todo el mundo es espiritual, sin saberlo a veces... Un hombre que ayuda desinteresadamente es espiritual, un niño que baila bajo la lluvia es espiritual... Un enfermo que sonríe a la vida es espiritual... Todos tenemos nuestros momentos de profundidad y todos tenemos la capacidad de conectar con una fuerza mayor que nosotros mismos...

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Además, cuando la medicina, por ejemplo, es incapaz de responder a los males experimentados, muchas personas recurren a la espiritualidad para encontrar una causa profunda de su malestar interno o externo... Y hay que saber que la espiritualidad puede realmente dar respuestas, y sí, respuestas mucho más precisas y lógicas de lo que se piensa, pero para eso hay que encontrar realmente una Enseñanza espiritual moderna y equilibrada... y sobre todo buscar respuestas con discernimiento, para no entrar en el extremismo que destruye en lugar de ayudarnos a construir...

Perfeccionismo y altos ideales

El perfeccionismo es una esencia que en su vertiente positiva nos ayuda a mejorar, a superarnos para alcanzar lo mejor de nosotros mismos... Pero a veces el perfeccionismo también puede mermar nuestra moral, y hacernos secos, demasiado analíticos, demasiado cuadrados, insatisfechos...

Nuestro plano emocional puede entonces estancarse y provocar profundas frustraciones si no somos capaces de reconocer nuestros esfuerzos, de felicitarnos por los pasos que damos... Y de amar la vida en la perfección de sus imperfecciones...

Este perfeccionismo puede afectar a nuestras aspiraciones espirituales. Tener ideales, valores espirituales en nuestros conceptos es algo positivo, porque nos permite seguir nuestros sueños en nuestro camino, y así mantener nuestra intención enfocada en por qué estamos trabajando en nosotros mismos, en lo que deseamos lograr e integrar como cualidades, como virtudes. El poder de la intención puede conducir a la manifestación de nuestras mayores aspiraciones...

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Sin embargo, los altos ideales pueden, combinados con ciertas debilidades, llevarnos a ser extremistas. Cuando nuestras metas son demasiado grandes, cuando queremos llegar primero a la cima de la montaña... Cuando nuestro ego empieza a jugarnos malas pasadas... Porque necesitamos ciertas cualidades en paralelo para alcanzar esas altas cumbres de forma justa, sin hacernos daño sino al contrario, fortaleciéndonos.

Falta de amor

Somos espirituales cuando hacemos todo bien para manifestarnos en conciencia, con la voluntad de hacer siempre lo mejor. La espiritualidad es poner el conocimiento en todo lo que hacemos. Nos observamos a nosotros mismos y trabajamos para transformar nuestras distorsiones, nuestras debilidades, cuando actuamos, sentimos o pensamos de una manera que sabemos que es incorrecta.

Cuando estamos en este camino pero nos falta la autocompasión, el amor, puede crear grandes discrepancias... Como un genio que se vuelve demasiado en su cabeza y no lo suficiente en su corazón...

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Buscamos encarnar nuestros valores faltando a la dulzura, a la comprensión, a la bondad, lo que puede herirnos y a la vez impedirnos evolucionar, porque pretender aplicar el conocimiento sin amor no funciona... Esta actitud crea bloqueos, nos limita... Nos hace más conceptuales que concretos, nos lleva a la frustración... Nos encontramos entonces en un círculo vicioso de dureza, de exigencia, analizando nuestro entorno de forma desecante... Y podemos perder mucha energía en ello....

La vida es una escuela, y debemos acompañarnos con el mismo amor que ofreceríamos a un niño: Cuando quiere aprender algo, mejorar en alguna parte y se desanima, llora o se vuelve duro consigo mismo, le hablamos con amabilidad, le consolamos... Y este amor le da la voluntad de volver a empezar de una forma mejor para alcanzar sus sueños, puede entonces regenerarse de forma natural y tener éxito...

Para aprender de verdad, debemos amar...

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En nuestra espiritualidad es el mismo proceso, tenemos que aprender a querernos de nuevo, a felicitarnos señalando nuestras cualidades, reconociendo en qué hemos actuado bien en nuestro día, etc... Esto es parte del camino para que nuestro aprendizaje sea efectivo y sin extremismos. Mantener el lado bonito del perfeccionismo que nos ayuda a superarnos, pero que no es demasiado exigente ni insatisfecho...

Falta de autorreflexión y de visión global

Volverse extremista con nosotros mismos o con los demás es también una señal de que nos falta perspectiva, humildad y discernimiento.

Pero, ¿qué significa aplicar la autorreflexión? Es lo que hacemos cada vez que nos alejamos de una persona o una situación que nos afecta, para reconocer que lo que nos molesta en la otra persona es en realidad un reflejo de algo que nos molesta en nosotros mismos.

El otro es siempre un espejo del yo... En términos de porcentajes de recuerdos conscientes o inconscientes...

Cuando no lo hacemos, proyectamos nuestra propia perturbación hacia el exterior de diferentes maneras: A través de reproches, comentarios punzantes... O incluso tratando de influir en la otra persona para que corresponda a nuestros ideales, sin darnos cuenta de que al actuar así estamos siendo duros y a veces controladores... Todas estas actitudes contribuyen a extremar nuestra manera de vivir nuestra espiritualidad, y en general no nos damos cuenta de que estamos actuando de la misma manera con nosotros mismos...

Reforzar esta Ley de Resonancia, según la cual atraemos lo que somos tanto en los aspectos positivos como en los negativos, nos permite estabilizarnos, ser más sólidos y seguros en nuestro camino. Desarrollamos el desprendimiento, siendo responsables... Ampliamos nuestra visión global y descubrimos la verdadera humildad.

En efecto, a medida que profundizamos en nuestra espiritualidad, nuestra visión de la vida se amplía. Poco a poco vamos tomando conciencia de las diferentes memorias que conforman nuestro inconsciente, y del hecho de que nuestra alma experimenta, se construye a lo largo de vidas, y vidas... Que nuestras distorsiones son porcentajes de lo que somos, y que representan, una vez transformadas, nuestro mayor potencial positivo, cualitativo...

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Con el tiempo nos damos cuenta de que la limpieza de los recuerdos se hace a diario con paciencia y amabilidad, y que esto nos permite elevarnos, mejorarnos e inspirar a nuestro entorno para que se transforme positivamente...

Esta visión colectiva y universal aporta una profunda serenidad... Pero puede verse obstaculizada o influenciada por una fuerza negativa que todos podemos experimentar, algo que a veces nos empuja a enfocar nuestra persona de forma negativa, a satisfacer egoístamente ciertas necesidades, ciertas inseguridades, etc.

Y algunas personas creen que ya han alcanzado altos niveles de espiritualidad, piensan que han llegado a la cima, cuando el camino no ha hecho más que empezar... A esto se le llama el ego espiritual.

El ego espiritual

Como hemos visto, la espiritualidad y el camino despiertan fuerzas en nuestro inconsciente que nos hacen sobresalir, ser mejores y otros recuerdos que nos pueden limitar. Hay porcentajes de recuerdos en nosotros, viejos comportamientos, formas de pensar que tenemos codificadas y que no necesariamente quieren mejorar, desarrollar cualidades... Mantener la calma en lugar de ponerse agresivos... Pedir disculpas en lugar de dominar... Nuestro ego forma parte de él, y su influencia en nosotros puede llegar a ser profunda.

Podemos reconocer fácilmente cuando nuestro ego espiritual nos está influenciando: Nos sentimos superiores a los demás, sentimos que tenemos la verdad absoluta, que lo que otros experimentan o nos han dicho es mucho menos importante que nuestro propio conocimiento y comprensión... lo que tiene el efecto de inferiorizar a las personas con las que nos comunicamos, y hace que estemos constantemente rodeados para alimentar esta fuerza negativa dentro de nosotros, o que nos aislemos.

Motivados por el ego negativo, podemos entonces encontrarnos en una forma distorsionada y retorcida de espiritualidad donde buscamos satisfacer nuestras necesidades personales, llenar nuestras inseguridades generadas por nuestro apego a la materia... Mucho más que evolucionar... Podemos entonces convertirnos en prisioneros de una ilusión que nos empobrece con el tiempo... y que nos hace perder de vista el verdadero camino espiritual...

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El ego espiritual obstaculiza la comprensión del propio lugar en el proceso evolutivo individual y global. Una persona guiada por el ego espiritual no cuestionará sus propias actitudes, emociones y pensamientos, y no aplicará verdaderamente la Ley de la Resonancia, pues cuando lo hacemos con sinceridad y profundidad, la máscara del ego no tiene cabida, encontramos nuestro camino y nuestro equilibrio entre la autoconfianza y la humildad...

Soluciones y espiritualidad equilibrada, sin extremos

Es normal que afloren diferentes recuerdos cuando somos espirituales, y esto es un verdadero regalo del Cielo al mismo tiempo, que forma parte del camino... Encontrar nuestras debilidades significa que estamos preparados para transformarlas y pasar a otra etapa de comprensión...

Cuando percibimos que de alguna manera somos extremistas, podemos meditar con mantras positivos, como las técnicas del Mantra de la Angélica para desarrollar las cualidades que hay que trabajar cuando estamos experimentando el extremismo, por ejemplo La receptividad, es decir, la capacidad de escuchar, de acoger, el acompañamiento, la benevolencia, el amor, la indulgencia, el equilibrio, etc. Estas cualidades nos permiten reaprender a amarnos de verdad, a encontrar el equilibrio en nuestra forma de construirnos, a elevarnos, tanto interiormente como en nuestra forma de actuar...

El mantra es una de las técnicas de meditación más antiguas que existen, y se remonta a los albores del tiempo. Es tan poderoso como sencillo de practicar. Simplemente repite una palabra, un nombre sagrado o una frase que tenga un significado profundo.

Con el mantra, lo más importante es la intención, que debe ser positiva para generar una reprogramación positiva de la conciencia...

Trabajar con mantras es realmente proporcionar soluciones a nuestros problemas, porque nos convertimos en lo que nos repetimos internamente... Y cuantas más cualidades nos repitamos a nosotros mismos, más podremos programarlas en y alrededor de nosotros.

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Nos convertimos en lo que nos repetimos a nosotros mismos...

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